Es un término que se utiliza para describir el peso corporal que es mucho mayor de lo que se considera saludable. Si una persona es obesa, tiene una cantidad mucho más alta de grasa corporal que masa muscular magra.
Los adultos con un IMC superior a 30 son considerados obesos.
Se considera que cualquier persona con más de 45 Kg (100 libras) de sobrepeso o con un IMC superior a 40 padece obesidad mórbida.
Las tasas de obesidad están aumentando. El porcentaje de niños con sobrepeso se ha duplicado y el porcentaje de adolescentes obesos se ha triplicado en los últimos 20 años.
El consumo de más calorías de las que la persona quema lleva a que se presente sobrepeso y, a la larga, obesidad. El cuerpo almacena las calorías que no se utilizan como grasa. La obesidad puede ser el resultado de:
Ciertos problemas de tiroides también pueden llevar a que se presente aumento considerable de peso. Los factores genéticos contribuyen en parte al desarrollo de la obesidad; de hecho, los hijos de padres obesos tienen 10 veces más probabilidades de ser obesos que los hijos de padres con un peso normal.
La obesidad es una amenaza significativa para la salud. El peso adicional ejerce una tensión inusual sobre todas las partes del cuerpo e incrementa el riesgo de padecer diabetes, accidente cerebrovascular, cardiopatía, nefropatía y enfermedad de la vesícula biliar. Afecciones como la hipertensión arterial y el colesterol alto, que alguna vez se pensaba que afectaban principalmente a los adultos, con frecuencia se observan en niños que son obesos. La obesidad también puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer. Las personas que son obesas tienen mayor probabilidad de desarrollar osteoartritis y apnea del sueño.
El médico realizará un examen físico y hará preguntas acerca de la historia clínica, los hábitos alimentarios y la rutina de ejercicios.
Se pueden tomar medidas de pliegues cutáneos para verificar la composición del cuerpo.
Asimismo, se pueden realizar exámenes de sangre para buscar problemas tiroideos o endocrinos que podrían llevar al aumento de peso.
Una combinación de restricción de calorías y ejercicio (cuando se cumple a cabalidad) parece ser más efectiva que cualquiera de las dos opciones por aparte. Cumplir con un programa de reducción de peso es difícil y exige mucho apoyo de la familia y los amigos.
Incluso la pérdida modesta de peso puede mejorar la salud. Es importante trabajar con el médico o el dietista para desarrollar el mejor plan para cada caso en particular. Para la mayoría de las personas, el peso se puede perder consumiendo una dieta saludable, haciendo más ejercicio y adoptando nuevos comportamientos, tales como llevar un diario de los alimentos, evitar los desencadenantes del consumo de alimentos y pensar positivamente.
Existen muchos productos dietéticos de venta libre, pero la mayoría no funcionan y algunos pueden ser peligrosos, por lo que se aconseja consultar primero con el médico antes de utilizar alguno.
Los medicamentos recetados para perder peso están disponibles e incluyen subutramina (Meridia) y orlistat (Xenical). Se le debe preguntar al médico si dichos medicamentos son apropiados en cada caso particular.
La cirugía puede ser una opción para aquellas personas que sufren de obesidad mórbida y que no pueden perder peso utilizando otros métodos. La cirugía de pérdida de peso, como colocar bandas ajustables alrededor del estómago y la cirugía de derivación gástrica, puede mejorar significativamente el peso y la salud en el candidato apropiado. Cada persona debe hablar con su médico para saber si es una buena opción en su caso particular.
A muchas personas les resulta más fácil seguir una dieta y un programa de ejercicios si se unen a un grupo de personas con problemas similares.
Los problemas médicos que comúnmente resultan de la obesidad sin tratamiento y de la obesidad mórbida abarcan:
La obesidad puede llevar a una disminución gradual en el nivel de oxígeno en la sangre, una afección llamada hipoxemia. Las personas obesas pueden dejar de respirar temporalmente mientras duermen (apnea del sueño). La disminución en los niveles de oxígeno y la apnea del sueño pueden hacer que una persona se sienta soñolienta durante el día. Las afecciones también pueden llevar a que se presente hipertensión arterial e hipertensión pulmonar. En casos extremos, sobre todo sin tratamiento, esto puede llevar a una insuficiencia cardíaca en el lado derecho y finalmente a la muerte.
Una dieta saludable y el ejercicio regular pueden ayudar a prevenir el aumento de peso. Se recomienda incrementar la actividad diaria. Asimismo, se aconseja tomar las escaleras en lugar del ascensor, o caminar en lugar de conducir, cuando sea posible.
Ver también:
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