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La antigua frase de que “una vez que hubo una cesárea, siempre habrá otra”, ya no tiene validez. En el pasado, se creía que si una mujer daba a luz por cesárea una vez, todos sus demás hijos debían nacer de la misma manera. Actualmente, muchas mujeres pueden tener partos vaginales después de haber tenido un parto por cesárea. A esto se le conoce como parto vaginal después de una cesárea (VBAC).
De acuerdo con el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (ACOG), las siguientes mujeres son candidatas para un VBAC:
La ACOG ha afirmado específicamente que si una mujer está planificando un parto por VBAC, se debe disponer, durante todo el trabajo de parto en sí, de un equipo médico apropiado, incluyendo un anestesiólogo, en caso de que sea necesario realizar una cesárea de emergencia. Es probable que los hospitales pequeños no tengan los recursos para realizar el control que requiere un parto VBAC o una cesárea de emergencia para estos casos y que, por consiguiente, no se pueda practicar el VBAC.
Una de las principales preocupaciones de tener un parto vaginal después de una cesárea es la posible ruptura del útero, lo cual podría ser peligroso para usted y el bebé. Por esta razón, la ACOG ha elaborado algunas recomendaciones para las mujeres que no deben intentar tener un parto vaginal después de una cesárea. Dentro de estas mujeres están:

Estadísticamente, casi un 60 - 80% de las mujeres que intentan tener un parto vaginal después de una cesárea son capaces de dar a luz a través de la vagina. Si usted está considerada como una candidata para este procedimiento, existen algunas ventajas de tener un parto vaginal a tener uno por cesárea. Algunas de ellas son:
Sin embargo, caba destacar que algunas mujeres que tratan de tener un parto vaginal terminan con una cesárea y no tienen la oportunidad de disfrutar de estos beneficios.
El mayor riesgo de parto vaginal después de una cesárea es la ruptura del útero. El riesgo de ruptura del útero con una cesárea transversal baja es de casi un 1%, mientras que el riesgo de ruptura del útero con una cesárea clásica previa es de 8 a 10%. En un gran estudio reciente, aproximadamente 1 de cada 2,000 mujeres que intentaron un parto vaginal después de una cesárea también tuvieron mayor probabilidad de necesitar una transfusión de sangre y de tener una infección en sus úteros que requiríó antibióticos. Por otro lado, alrededor de 3/4 de las mujeres que intentaron tener un parto vaginal lo lograron. Estas mujeres evitaron la cirugía y tuvieron una recuperación más rápida comparada con las mujeres que optaron por repetir una cesárea programada.
La clave para tomar una decisión sobre un parto vaginal después de una cesárea está en conversar con su médico sobre los riesgos y beneficios tanto para usted como para su bebé. Las circunstancias son diferentes para cada mujer y es importante buscar la orientación de su médico para hablar sobre los riesgos.
En última instancia, la decisión es suya. Cuanta más información y comprensión tenga acerca de un parto vaginal después de una cesárea, más fácil será tomar una decisión.
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